Tu currículum (o "resume") es lo primero que ve un empleador — y muchas veces decide si te llaman o no. La buena noticia: no necesitas experiencia formal ni inglés perfecto para tener uno bueno. Acá te explicamos, paso a paso, cómo armar un CV claro, profesional y que pase los filtros automáticos.
Qué hace bueno a un CV
Un buen currículum es claro, honesto y fácil de leer — para una persona y para los sistemas automáticos que muchas empresas usan para filtrar. No se trata de parecer más de lo que eres, sino de presentar tu experiencia real de la mejor manera. Las reglas de oro: idealmente una sola página, ordenado, específico, y sin inventar nada.
La estructura, en este orden
No hace falta usar todas las secciones — elige las que mejor muestren que estás listo para el puesto. Una estructura que funciona:
- Datos de contacto — nombre, ciudad y estado, teléfono y un correo profesional. LinkedIn si lo tienes.
- Resumen profesional — 2 a 4 frases (lo vemos abajo).
- Experiencia — de lo más reciente a lo más antiguo.
- Educación.
- Habilidades.
- Idiomas.
- Certificaciones o proyectos — solo si suman.
El resumen profesional (lo más importante)
Son 2 a 4 frases arriba de todo que responden: quién eres profesionalmente, tu experiencia más relevante, qué sabes hacer y qué buscas. Es lo primero que lee el reclutador, así que tiene que enganchar.
Evita las frases vacías que no dicen nada: "soy responsable y trabajador", "busco una oportunidad para crecer", "orientado a resultados". Eso se demuestra con tu experiencia, no se declara.
✅ Ejemplo: "Profesional de atención al cliente con experiencia en ventas, manejo de pagos y resolución de consultas. Acostumbrada a atender de forma presencial y telefónica y a mantener un servicio cordial y eficiente. Interesada en una posición de atención al cliente o asistencia administrativa."
Cómo escribir tu experiencia
Empieza cada punto con un verbo de acción
Atendí, Vendí, Organicé, Preparé, Coordiné, Resolví… Evita arrancar con "Responsable de" o "Encargado de": di directamente qué hiciste.
Di qué hiciste, cómo y el resultado
"Atendí a clientes de forma presencial y telefónica, resolviendo consultas y reclamos." Si tienes números, mejor: "preparé alrededor de 50 pedidos por turno". No todos los puntos necesitan cifras, pero cada uno debe mostrar una responsabilidad real.
La experiencia informal también cuenta
Negocio propio, trabajo en un negocio familiar, cuidado de personas, voluntariado, changas: todo suma si lo cuentas con lenguaje profesional. No lo descartes por no haber sido un empleo formal — solo no lo exageres.
Habilidades: concretas, no clichés
Agrúpalas por categoría (Atención al cliente, Administración, Herramientas, Idiomas) e incluye solo lo que realmente sabes hacer. Deja afuera las genéricas sueltas como "responsable", "proactivo" o "trabajo en equipo" — no dicen nada por sí solas. Y nada de barras, estrellas ni porcentajes de dominio.
Qué NO poner nunca: foto, edad, estado civil, número de seguro social, estatus migratorio, dirección completa, expectativa de salario ni referencias. En Estados Unidos, incluir eso resta en vez de sumar. Con tu ciudad y estado alcanza.
Que pase los filtros automáticos (ATS)
Muchas empresas usan software (ATS) que lee tu CV antes que una persona — y descarta los que tienen diseños raros. Para pasarlo:
- Una sola columna, sin tablas ni cuadros de texto.
- Títulos de sección normales: "Experiencia", "Educación", "Habilidades" — nada de "Mi historia" o "Mis superpoderes".
- Letra clara, texto negro sobre fondo blanco, sin fotos, íconos ni gráficos.
- Fechas y espaciado consistentes.
¿Y el inglés?
Si el trabajo lo pide, un CV en inglés te ayuda. Pero el inglés no es una debilidad: describe tu nivel de forma neutral y práctica ("inglés básico", "inglés intermedio"). Tu experiencia vale igual, y ser bilingüe es un plus que conviene destacar.
Este artículo es información general y educativa. Los requisitos de cada vacante varían — adapta tu currículum al puesto y sé siempre honesto: debes poder defender cada punto en una entrevista.